jueves, 23 de febrero de 2012

Sínico y Cínico

Hay confusiones sobre este par de palabras.

Pensé que "sínico" era incorrecto hasta que un día en Facebook alguien la usó con el significado de su parónimo. Entonces, como buen ratón de biblioteca, me di a la tarea de consultar el Tumbaburros de la Real Academia Española. Ahí dice que "sínico" (con "s") quiere decir "chino", perteneciente o relativo a China y se aplica a una cosa (no a una persona), por ejemplo, hay "sombrillas sínicas de papel" y algunos economistas hablan del "efecto sínico" en el precio de artículos producidos en aquel país del Lejano Oriente.

Por otro lado, "cínico" proviene del latín cynĭcus, y este del griego κυνικός y creo que todo el que haya tomado clases de filosofía en la prepa se acordará de la Escuela Cínica cuyo principal representante era Diógenes, el vago más genial de la historia, el mismo que le contestó al mismísimo Alejandro El Grande "Hazte p'allá que me tapas el sol" cuando éste le preguntó que si qué quería, que le podía pedir lo que fuera. Los Cínicos griegos creían que lo más virtuoso del hombre era vivir en contacto con la naturaleza, ser autosuficientes, con las cosas más sencillas, gobernándose a sí mismo; por lo tanto, despreciaban toda forma civilizada de vida. La gente, por su lado, pensaba que estos hombres vivían como perros, κυνός, de ahí el nombrecito. 


Otra anécdota para ilustrar: 

Diógenes tenía una vida sencilla y comía lo que la gente le regalara. Un día, Aristipo, filósofo, consejero del rey, lo vio comiendo un plato de lentejas. Aristipo se acercó a Diógenes y le dijo: "Mira, si trabajaras para el rey, no tendrías que comer lentejas". Diógenes respondió "Mira, Aristipo, si comieras lentejas, no tendrías que trabajar para el rey". Cobra mayor sentido la anécdota si sabemos que Aristipo fue alumno de Sócrates y fundador de la escuela cirenaica, que cultivaba el hedonismo, doctrina según la cual el hombre debía tender hacia el placer. Desde luego, ahora los cínicos son menos ingeniosos que Diógenes.

En fin, que sínico no es incorrecto cuando con tal adjetivo calificamos al horóscopo, muchos celulares, los autos FAW o las banderitas con las que celebramos el Día de la Independencia... sí, fíjese y muchas están hechas en China.

jueves, 2 de febrero de 2012

Lenguaje obsceno

Internet nos da la oportunidad de estar en contacto con el habla de prácticamente todo el mundo, incluyendo las obscenidades que se dicen sin piedad ni recato. Esto no nos lo pueden ofrecer los medios de comunicación tradicionales, que están sujeto a ciertos códigos. Recuerdo hace poco a un comentarista de radio que dijo que ya le había puesto letra a la tonadita silvada de los anuncios del gobierno federal de México pero que se la reservaba porque contenía "cosas que si las digo, nos cierran la estación".

Las obscenidades son aire fresco frente a una tele que se cuida de no decir ni pendejo, al menos de repente a alguien se le sale un "güey" o a Brozo un "pinche".

En este tenor es que he decidido escribir un breve glosario de obscenidades de América Latina, incluyendo México, donde yo vivo.

Cabrón: de uso generalizado en español, expresa a alguien que hace bromas pesadas o que resulta molesto (¡No estés chingando, cabrón!); es ilustrativo que también exprese a alguien astuto, habilidoso (Eres bien cabrón para las matemáticas). El DRAE sólo acepta esta última acepción para el hombre, pero las mujeres también pueden ser cabronas para cualquier cosa. Proviene de cabra, de la cual es el macho.

Cagar: de cacare, defecar. También quiere decir equivocarse, regarla, echar a perder algo. (¡La cagué en el examen!). Nótese que se usa con "la", que obviamente se refiere a la verga... lo demás lo dejo a la imaginación.

Chaqueta: originalmente es una chamarra o zamarra, proviene del francés jaquette. En México se usa como equivalente a paja, a los placeres de Onán, a jalarle el pescuezo al ganso. De aquí se deriva "chaquetero", alguien que se hace chaquetas o que le hace chaquetas a otra persona.

Chingar: viene de cingarar, palabra gitana que significa "pelear". Molestar, practicar el coito, coger, beber, comer... Para mayores referencias, favor de consultar el Chingonario de la editorial Otras Inquisiciones, un libro muy chingón.

Chupar: obviamente onomatopéyico, este verbo sólo se convierte en grosería cuando lo asociamos con el sexo oral. De chupar se derivó chupirul, que era una especie de paleta y que ahora se usa como eufemismo de verga o pene.

Coger: del latín colligere. En México y otros países de Latinoamérica, establecer relaciones sexuales, se usa como pronominal "cogerse": "Segismundo se cogió a Flor ¿tú crees?". Entre sus derivados encontramos cogelón(a), persona que le gusta coger. En nuestro país ya perdió el significado de "tomar"; acá no podemos "coger el bus", sino "tomar el micro".

Concha: proviene del latín conchula, en Sudamérica es sinónimo de "coño", parte externa del aparato genital femenino. En México, puedes comprar unas conchas en la panadería, pues son un tipo de pan; son populares las conchas Bimbo.

Coño: del lat. cunnus, vulva. Se usa también como expresión de enojo o frustración: "Tráeme la cuchufleta esa, ¡coño!".

Culo: del latín culus, conjunto de la dos nalgas. Curioso resulta que "enculado" significa enamorado, andar cacheteando las banquetas (Segismundo anda enculado con Flor) o enojado (Se enculó porque le chocaron el coche).

Follar: de follis, fuelle. Establecer relaciones sexuales, coger: "Segismundo se folló a Flor, ¿tú crees?".

Garchar: sin registro en el DRAE, se usa en algunos países de Sudamérica como "coger": "Segismundo se garchó a Flor, ¿tú crees?".

Guagüis o wawis: ausente también del DRAE, en México (no sé si se usa en otro países) significa sexo oral, pete (¡Qué rico guagüis!).

Guarro: de origen onomatopéyico, guarr imita el sonido de un cerdo, que es la primera entrada del DRAE; expresa a un hombre sucio y desaliñado, y por extensión, a alguien vil y despreciable.

Joder: del latín futuere, establecer relaciones íntimas, como dicen en la tele. También se usa, en algunas situaciones como "chingar": molestar (¡No jodas!), descomponer (¡Ya se jodió la grabadora!). Entre mis amigos y familiares joder es más suave que chingar: "No estés jodiendo" vs "No estés chingando".

Mamar: de mammare, amamantar. Como chupar, sólo es malsonante cuando la asociamos con el sexo oral (¡Mámamela, ándale!) o al engaño, la exageración o el chiste (¡No mames). Es el origen de mamón o mamada. Quienes quieren expresar la misma idea que "mamar" pero por recato no quieren usarla, prefieren "manchar" (¡No manches!).

Paja: del latín palea, caña delgada y seca, como la del trigo o la cebada. Chaqueta, masturbación, jalársela. Se usa con "hacerse". "Me hice una paja bien rica". Paja es el origen de pajero.

Pendejo: proviene del latín pectiniculus y éste de pecten, peine, e -inis, pubis, o sea, "peine del pubis". La primera entrada del DRAE es "pelo que nace en el pubis y en las ingles". En México se usa con el significado de "idiota" o "pusilánime"; en algunos países de Latinoamérica quiere decir "jovencito", "chico" o "adolescente"; allá sí se puede decir "¡Qué listo es ese pendejo!".

Pete: sesión de sexo oral, especialmente si es de una mujer hacia un hombre. En México decimos "mamada", "chupada" o "güaguis". De pete deriva "petero" o "petera", que es la persona que hace sexo oral.

Pija: en algunos países de Latinoamérica, "miembro viril", "pene". Es curioso que en México no sea malsonante esta palabra; puedes ir a la ferretería a comprar una pija, un tipo de tornillo.



Puto, a: Al principio, como muchos, pensé que era una contracción de "prostituta", pero dicen los que saben como María Moliner, que no es así, sino que proviene quizá, como el it. ant. "putto, -a", del sup. lat. vg. "puttus, -a", del clás. "putus", muchacho, -a, deriv. de "pusus" y éste de "púer". Recordemos que "púer" es niño en español. 


Verga: Cuando comencé a leer novelas clásicas, me salía una risita siempre que leía que tal o cual jinete le daba con la verga a su corcel, y es que originalmente, verga es una vara, del latín virga. Por su forma, tal como pepino y plátano (sin albur), adquirió el significado de pene; pero también por su función: castigar, golpear. Es curioso que muchas expresiones soeces que se refieren al acto coital o los genitales provengan de  palabras relacionadas con el castigo y los golpes. 


Aquí termina este breve vocabulario de palabrotas, expresiones soeces, maldiciones, groserías y vulgaridades de América Latina. Desde luego hay muchas más y espero que algún lector me ayude a enriquecerlo o corregirlo por si la cagué en algo o dije alguna chingadera.

sábado, 8 de enero de 2011

Curiosidades de la lengua

CHARPEAR

Cuando iba a la universidad de Guanajuato, en un cuento que escribía yo para un taller puse algo como “Fulanito saltó sobre el charco y charpeó a Sutanito”. Uno de mis compañeros preguntó que si qué era “charpear”; lo expliqué y que me sorprendió que nadie conociera el verbo, tan común en mi pueblo, Pénjamo, al suroeste del estado de Guanajuato.

En el DRAE, como es de sospecharse, no se encuentra “charpear”. Lo más cercano es “chapurrar” o “chapurrear”, cosa muy diferente. En un foro de Yahoo aparece la entrada: “¿ayuda eyacul4r si mancharme o charpear alos demas??”. Posiblemente alguien de mi pueblo publicó esta pregunta. En la embarazosa situación que plantea el usuario de Yahoo, yo utilizaría “salpicar”. Si sacudimos un pincel, salpicamos; pero si, como en mi cuento, Fulanito salta sobre un charco, charpea; charpeamos si manoteamos en una tina o si nadamos en una alberca… En otras palabras, “charpear” es más violento e implica mayor cantidad de líquido que “salpicar”. Bueno, quizás mi paisano del foro pecó de presuntuoso…

El término más cercano que he encontrado es “charpe”(no usado en Pénjamo) que en algunas regiones de México es “resortera” o “tirador”. Me gusta pensar que si tiramos una piedra sobre un lago con un “charpe” tratando de darle a los patos, charpeamos. De niño, creía que el término provenía del inverosímil verbo “charquear” (de “charco”). Quizá el término original sea “chapotear”, cuya tercera acepción en el DRAE es “producir ruido al mover las manos o los pies en el agua o el lodo, o al pisar estos.

Debo decir que también borré la palabra de mi cuento y debí sustituirla por “salpicar”, que es el término que más se acomodaba. Aunque el cuento no salió de los límites del taller al que asistía, espero que “charpear” salga de los límites de mi pueblo, bueno, por lo pronto ya está en este blog.